Una noche en el Gran Hotel de la Ciudad de México

Una noche en el Gran Hotel de la Ciudad de México




Justo como se lee, tuve la oportunidad de hospedarme una noche en el Gran Hotel de la Ciudad de México. Puede sonar algo sin relevancia y si creen eso es porque no conocen este hotel, así que les contaré sobre su historia.

Este edificio tiene más de cien años, ¡CIEN AÑOS! y está ubicado justo en el centro histórico de la Ciudad de México (Mi bella capital). Me emocionaba mucho ir ahí por la historia y el arte que esto representa.

Antes de ser un hotel, fue el Centro Mercantil o lo que sería hoy en día una tienda departamental; en su momento fue la más grande de América latina. Se inauguró en 1899 por el presidente Porfirio Díaz. Después de mucho tiempo, en 1968 cambió a ser un lujoso hotel, el cual cuenta con una hermosa arquitectura Art Noveau y un mega vitral Tiffany.

Foto: Un día con DyA
¿Cómo es por dentro?

Al entrar al Gran Hotel de la Ciudad de México te transportas a otra época, directamente al Viejo Mundo. Pocas cosas me dejan tan impresionada como este lugar, al entrar puedes ver un candelabro bellísimo y al caminar hacia el lobby puedes ver el segundo elevador de México, el cuál fue mandado a pedir por Porfirio Díaz. 

Y si subes tu mirada verás un vitral hermoso creado por Jacques Gruber, que no te dejará bajar la mirada; y cuando por fin logras bajar tu mirada podrás ver el piso de mármol, y sus sillones rojos de terciopelo.

Foto: Un día con DyA

Este hotel es una verdadera obra de arte, al entrar a tu cuarto verás que está alfombrado; que tiene un baño con tina, con faroles al lado de un espejo de madera. Saliendo verás un guardarropa blanco con espejo y una bata de baño.

Cuando por fin llegas a la cama, verás que es una cama de madera con tela blanca transparente en la parte de arriba (me sentí princesa), al lado un sillón verde de terciopelo y una lampara.

Foto: Un día con DyA

Te reciben con una copa de vino y un postre con tu nombre; los cuales están en un fino mueble antiguo de madera y al lado de esto está el ventanal con una privilegiada vista a la plancha del zócalo capitalino.

En general este hotel es una verdadera JOYA de la ciudad; no mentiré, los precios son un poco elevados pero es una experiencia inigualable. Si no te quieres hospedar te recomiendo su restaurante La Terraza en el cual verás el zócalo desde las alturas com una buena comida.

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